martes, octubre 3
Vexilología
El vocabulario vexilológico, como seguramente todos sabéis 😁, es el lenguaje de las banderas. En este vocabulario, la bandera al revés tiene dos significados posibles:
- El primero indica que es una forma de declarar rendición ante el enemigo.
- El segundo significa solicitud de petición de auxilio por amotinamiento, secuestro...
Yo... ahí lo dejo. Aunque nunca sabremos cuál de los dos motivos llevó en este caso a poner esta bandera al revés.
jueves, noviembre 5
Tender puentes
miércoles, octubre 29
La Constitución de Antequera
Artículo 1
1º. Andalucía es soberana y autónoma; se organiza en una democracia republicana representativa, y no recibe su poder de ninguna autoridad exterior al de las autonomías cantonales que le instituyen por este Pacto
Constitución Federal Andaluza (1883)
viernes, febrero 28
Verde, Blanco y Verde
Audición relacionada: Andalusian National Athem - Reincidentes
jueves, febrero 28
Blanco y verde
“La bandera andaluza, símbolo de esperanza y de paz que aquí hemos izado esta tarde, no nos traerá ni la paz ni la esperanza ni la libertad que anhelamos, si cada uno de nosotros no la lleva ya plenamente izada en su corazón”.
viernes, julio 8
La provincia 53
jueves, abril 28
Algú ho havia de dir!
Fotografía: la Caixa y la estanquera
sábado, diciembre 4
Llegará un día...
«Llegará un día en que tendremos que lamentar no haber sido más libres, más fuertes y más enamorados. Cuando no quede nada que defender. Cuando sólo las estatuas de sal anden entre las ruinas de lo que fuimos.
Hoy, 20 años después de aquel invierno de 1973, cuando lleno de pasión escribí y canté la Verdiblanca, me encuentra otra vez con mi pueblo, con las viejas heridas de siempre, con su collar de corazones rotos, de horizontes perdidos sin golondrinas ni balcones.
Hoy 20 años después, han desertado las estrellas de los sueños. Y la aventura de vivir y la utopía anida en las prisiones de la soledad. Hemos perdido el espíritu cívico, la solidaridad y la vergüenza. Estamos corrompidos por la crueldad, el egoísmo y el silencio. No tenemos capacidad de reacción y contentos con nuestros señores, somos una bicoca para el poder de turno. Años servidores.
Incapaces de interpretar los signos, con sus viejos, aburridos y arcaicos discursos, los partidos políticos ignoran las claves esenciales de la vida, la convivencia, el porque de las olas, la armonía y el orden de la Naturaleza. Y nos conducen al abismo de la desesperación y la apatía, como van las ballenas suicidas a las playas de la destrucción.
Hoy como decía aquella vieja jornalera de los Corrales “Hoy mi niño, hay de tó pa’ la boca, pero falta alegría”.
Nos hemos acostumbrados a convivir con la mentira, la manipulación y la hipocresía. A justificarnos con ellas en nombre de la supervivencia. Hemos perdido voluntariamente las alas de la libertad ignorando que tras el miedo de vivir, el egoísmo, la indiferencia, la intolerancia, la bestia negra del fascismo nos espera.
Algo va a cambiar muy pronto. Algo va a reventar antes de que encontremos la razón de tantísima soledad, el sentido final de la belleza que buscamos, la estrella perdida. Por eso ha llegado el momento de recuperar el protagonismo de nuestras vidas. Nuestro propio destino, los sentidos del arte, la emoción y la valentía. Porque un ser humano es, como una nación y un corazón es como un universo y todos juntos debemos ser un pueblo. Tenemos que ser un pueblo.
Hay que terminar pronto con esa puta del Sur, la que devora a sus hijos como Saturno. La del paro, la droga, la ignorancia, la humillación y el conformismo. Y devolverle su memoria de luces, su magia primitiva y oculta. La grandeza de su instituto. Y recordarle que llegará un día en que tendremos que lamentar no haber sido más libres, más fuertes y más enamorados. Cuando no quede nada que defender. Cuando sólo las estatuas de sal anden entre las ruinas de lo que fuimos.
Por eso hoy, mientras espero vigilante en el horizonte a que lleguen los bárbaros que acaben pronto con este tiempo narcotizado, enseño los dientes y muerdo los cuchillos de la utopía,. Y pongo alas a mi corazón por el cielo radical y luminoso del futuro. Para luchar contra el pasado y sus símbolos. Contra su expresión y su cultura con la fuerza telúrica de la noche y el extraño poder del amor que hace girar el mundo.
Por eso yo levanto la bandera de mi pueblo. Por eso yo pronuncio el nombre hermoso de mi tierra. Y espero y deseo que las nuevas generaciones, con el poder que da la vida, recuperen los ritmos, la emoción, el arte y el firmamento. Y los arrojen contra este mundo que se derrumba y desaparecen en propio fracaso y en la memoria de los tiempos para siempre.
El pasado ya no existe. Hablemos sólo de su cadáver.
Uno no escoge
viernes, diciembre 4
Andalucía, 4 de Diciembre

«Tensión en Málaga por la muerte del joven manifestante
Partidos, centrales y ciudadanos responsabilizan al presidente de la Diputación
Una fotografía de Manuel José García Caparrós, malagueño, de diecinueve (*) años, rodeada de velas y claveles rojos, sirve hoy en el pavimento de la Alameda Colón para señalar el lugar que encontró su muerte el día, en que Andalucía y Galicia se echaron a la calle para pedir su autonomía. Un millón cuatrocientas mil personas, aproximadamente, se habían dado cita en las calles de las capitales de las dos regiones para, en un ambiente de alegría y exaltación, solicitar sus estatutos. Las provocaciones de la extrema derecha no consiguieron romper el orden de las concentraciones, pero los sucesos de Málaga dieron esa nota triste.»
EL PAÍS - 06-12-1977
(*) El texto mencionaba diecinueve años, pero la edad correcta era dieciocho años
El Homenaje en la Alameda
Numerosos impactos de bala señalan el lugar exacto donde cayó muerto el joven Manuel José García Caparrós aquel domingo, junto a los muros del antiguo edificio del periódico Sur, en la Alameda de Colón, de Málaga. En ese punto, una foto de la víctima, velas encendidas y claveles rojos sirven hoy de lugar de concentración. Allí acuden numerosos malagueños para ofrecer su pésame y rendir homenaje al compañero caído por la causa de la autonomía andaluza.
La Chispa de la Provocación
Parlamentarios, partidos políticos, sindicatos y ciudadanos en general coincidieron en señalar que la tensión inicial fue encendida por la actitud del presidente de la Diputación, Francisco Cabeza López. Este se negó categóricamente a que la bandera andaluza ondeara junto a la nacional en la sede del organismo provincial.
A pesar de esta postura, que fue catalogada por las organizaciones como una auténtica provocación, la manifestación pro autonomía, con más de 150.000 personas, pasó frente a la Diputación sin mayores incidentes. El edificio, en cuyo balcón solo ondeaba la bandera nacional, estaba custodiado por efectivos antidisturbios de la Policía Armada. Junto a ellos se encontraban varios militantes de extrema derecha, conocidos en Málaga por sus acciones violentas, portando banderas nacionales.
El Estallido
Los manifestantes, al pasar, pedían la dimisión del presidente, pero la mayoría siguió su camino. Sin embargo, algunos, especialmente quienes cerraban la marcha, se quedaron junto al edificio. Un joven escaló la fachada y colocó una bandera verdiblanca junto a la enseña nacional.
Tras este acto, comenzaron los enfrentamientos. Los agentes del orden cargaron con una violencia extrema, inusual en Málaga, contra los concentrados, que respondieron arrojando piedras contra los ventanales del edificio.

La Muerte de Manuel José García Caparrós
Mientras el grueso de la manifestación continuaba su recorrido hacia el Puente de las Américas, ignorando la gravedad de los enfrentamientos en la retaguardia, el acto finalizó con discursos cargados de entusiasmo, como el del diputado socialista Rafael Ballesteros, aclamados por la multitud. La manifestación, que se había desarrollado en un clima festivo y familiar, terminó con vivas a Andalucía y a la autonomía.
La ingente muchedumbre comenzó a dispersarse ordenadamente, pero al llegar al puente de Tetuán se encontraron con una auténtica batalla de dureza inigualable. Los botes de humo y las balas de goma fueron el inicio de una escalada que pronto dio paso a las balas de plomo, sembrando el caos.
Hubo carreras, caídas y atropellos de mujeres y niños. Los manifestantes arrojaban piedras, llegando a rodear a un pelotón de policías. Este grupo de agentes, según la nota oficial del Gobierno Civil, hizo uso de sus armas reglamentarias. Fue en ese momento cuando cayó mortalmente herido Manuel José García Caparrós, trabajador de una fábrica de cervezas y militante de Comisiones Obreras. Fue recogido por compañeros y trasladado a la residencia sanitaria de la Seguridad Social, donde ingresó cadáver.
NOTA DE CONTEXTO: El autor del disparo mortal nunca fue juzgado ni condenado, manteniendo el crimen en la impunidad. Sin embargo, en el ámbito de las filtraciones de la época y las conjeturas periodísticas, se ha señalado al cabo de la Policía Armada Miguel Pastor como el presunto responsable, un nombre cuya confirmación oficial sigue pendiente de la desclasificación total de los archivos del Congreso de los Diputados.
La Versión Oficial Cuestionada
La noticia de la muerte de Manuel José se propagó rápidamente. La comisión organizadora se reunió de urgencia, y los parlamentarios acudieron al Gobierno Civil. A primeras horas de la tarde, se hizo pública una nota oficial cuya veracidad fue puesta en duda por los partidos y organizaciones sindicales.
La nota del Gobierno Civil afirmaba que "numerosos grupos de manifestantes, sobre todo al final de la manifestación, se fueron concentrando ante dicho edificio oficial, comenzando a lanzar contra su fachada objetos diversos, para terminar apedreándola con gran intensidad y produciéndose rotura de cristales y lunas". La versión continúa señalando que, al darse la orden de desalojo, se produjo una colisión donde los manifestantes atacaron a la Policía Armada con piedras, acorralando a un pelotón. Dicho pelotón, "agotados sus elementos antidisturbios se vio precisado a hacer uso de sus armas cortas". Para intervenir en las investigaciones, el subdirector general de Seguridad, José Sáinz, llegó a Málaga al día siguiente.
sábado, mayo 23
Sucesos recurrentes

«El momento de mayor distanciamiento entre el club y la monarquía española tuvo lugar bajo el reinado de Alfonso XIII y durante la dictadura de Primo de Rivera. En el estadio de Les Corts, los aficionados del Barcelona habían manifestado críticas a la dictadura y exhibido algunas pancartas contra el régimen. Finalmente, el 14 de junio de 1925 los 14.000 aficionados del estadio abuchearon la Marcha Real, interpretada por una banda de música. Días más tarde, el Capitán General y Gobernador Civil de Barcelona Joaquín Milans del Bosch dictó una orden que clausuró el estadio durante seis meses y obligó a dimitir a Hans Gamper como presidente del club y a exiliarse a Suiza durante una temporada. La orden de clausura del estadio justificaba la medida indicando que «en la citada sociedad hay personas que comulgan con ideas contrarias al bien de la Patria», como recoge el historiador Jaume Sobrequés en su obra FC Barcelona, Cien años de historia. Fue la sanción más dura que ha recibido el club en toda su historia. »
Fotografía tomada de internet.
jueves, mayo 14
Albania Televisión
Un comentario de un lector hecho el 12 de Marzo pasado a mi entrada Panem et Circense (referida a la retransmisión de la final de Copa por parte de TVE):
Anoche, en la Final de la Copa, comprobamos que Vytautas llevaba razón. Anoche asistimos a un triste espectáculo (y no me refiero sólo a que perdiera el Athletic): me refiero a la censura en una televisión pública de Europa Occidental. Una televisión pública que, recordemos, pagamos entre todos y que, a partir de agosto, pagaremos aún más. Algo digno de la Televisión de China o la de Albania en sus mejores tiempos de censura comunista. Un "fallo humano": esa fue la poco creíble excusa que dio TVE para emitir en diferido el himno de España durante la retransmisión de la Final de Copa entre el Barça y el Athletic de Bilbao. La realidad es que el himno de España no se escuchó porque quedaba ahogado entre los silbidos de las aficiones. Por ello, TVE emitió 45 minutos después (en el intermedio del primer tiempo) un himno que los técnicos de sonido del Ente habían dejado limpio de polvo y paja. En el Estado español hay ciudadanos que no consideran que ese sea su himno, que no se sienten representados por Juan Carlos I y que no aman a España, ni se sienten vinculados emocionalmente a ella. No sé si son mayoría... minoría... ni tampoco importa demasiado. Pero ellos también pagan impuestos, y también tienen voz y derecho a ser escuchados.
No se puede obligar por decreto a amar a España, ni a su himno, ni a su rey, ni a sus colores... No es tan fácil mandar en el corazón. Los sentimientos no entiende de ataduras ni de obligaciones, deberían de saberlo...
Fotografía: El Corazón Manda
Autor: Landahlauts
jueves, diciembre 4
Una ilusión

Y vuelve a sonar: Má Vlast (Mi Patria) de Bedřich Smetana.
lunes, diciembre 4
Manuel José García Caparrós
De pronto, en Málaga, ocurrió la tragedia: la Policía Armada disparaba por la espalda a un joven manifestante de diecinueve años: Manuel José García Caparrós, andaluz de Málaga, caía muerto en la Alameda Colón. Su crimen, un crimen de estado, permanece aún impune.
Esta es la crónica del El País sobre aquel día.
Tensión en Málaga por la muerte del joven manifestante.
Partidos, centrales y ciudadanos responsabilizan al presidente de la Diputación.
Una fotografía de Manuel José García Caparrós, malagueño, de diecinueve años, rodeada de velas y claveles rojos, sirve hoy en el pavimento de la Alameda Colón para señalar el lugar que encontró su muerte el día, en que Andalucía y Galicia se echaron a la calle para pedir su autonomía. Un millón cuatrocientas mil personas, aproximadamente, se habían dado cita en las calles de las capitales de las dos regiones para, en un ambiente de alegría y exaltación, solicitar sus estatutos. Las provocaciones de la extrema derecha no consiguieron romper el orden de las concentraciones, pero los sucesos de Málaga dieron esa nota triste.
Numerosos impactos de bala señalan el lugar donde cayó muerto el domingo el joven Manuel José García Caparrós, junto a los muros del antiguo edificio del periódico Sur, situado en la Alameda de Colón, de Málaga. En el lugar exacto, una foto del muchacho asesinado, unas velas encendidas y unos claveles rojos sirven de punto de concentración de muchos malagueños que acuden al lugar para testimoniar su pésame a los compañeros de la víctima de la autonomía andaluza.

Parlamentarios, partidos políticos, centrales sindicales y ciudadanos en general, coinciden en señalar que la chispa que encendió todo fue la actitud tomada por el presidente de la Diputación, Francisco Cabeza López, que se negó a que la bandera andaluza ondease junto a la nacional en la sede del organismo provincial. A pesar de esta actitud, que se cataloga en los comunicados de los partidos y de las centrales como una auténtica provocación, la manifestación pro autonomía, con más de 150.000 personas, pasó junto a la Diputación sin mayores incidentes. El edificio, en cuyo balcón ondeaba sólo la bandera nacional, estaba custodiado por efectivos antidisturbios de la Policía Armada. Junto a ellos, con banderas nacionales, se encontraban varios militantes de extrema derecha, conocidos en Málaga por sus acciones violentas. Los manifestantes, al pasar, pedían la dimisión del presidente y, en general, seguían su camino. Algunos, especialmente de los que venían al final de la marcha, se quedaron junto al edificio de la Diputación. Un joven escaló la fachada y colocó una bandera verdiblanca junto a la nacional. Después empezaron los enfrentamientos. Los agentes del orden cargaron contra los concentrados, que arrojaron piedras contra los ventanales del edificio. Las cargas de la Policía Armada fueron de una violencia extrema, como no se recordaba en Málaga.
Mientras tanto, el grueso de la manifestación continuaba su recorrido, sin saber que a su retaguardia se estaban produciendo enfrentamientos de gravedad.
El punto final de la manifestación era la zona del Puente de las Américas. Allí, desde un paso elevado, los parlamentarios malagueños y los organizadores pusieron fin al acto con unas palabras encendidas de entusiasmo del diputado socialista Rafael Ballesteros, aclamados incesantemente por los manifestantes. La manifestación, que se había desarrollado en un clima festivo y a la que la presencia de mujeres y niños confería un carácter auténticamente ciudadano, terminó con vivas a Andalucía, al pueblo andaluz y a la autonomía.
La ingente muchedumbre empezó a dispersarse con todo orden, haciendo el camino de vuelta hacia el centro de la ciudad, pero al llegar al puente de Tetuán se encontró con que allí se estaba librando una auténtica batalla, de una dureza inigualable. Los botes de humo y las balas de goma en un principio, más tarde aparecerían las de plomo, sembraron la confusión. Abundaron las carreras, los atropellos, las caídas al suelo de mujeres y niños.. Los manifestantes arrojaban piedras contra los policías, a un pelotón de los cuales rodeó. Este grupo de agentes, según la nota oficial del gobernador civil, hizo uso de sus armas reglamentarias y fue entonces cuando cayó sobre el pavimento, herido mortalmente, el joven de diecinueve años Manuel José García Caparrós, trabajador de una fábrica de cervezas y militante de Comisiones Obreras, que fue recogido por vanos compañeros y conducido a la residencia sanitaria de la Seguridad Social, donde ingresó cadáver.
La noticia de la muerte de Manuel José se esparció rápidamente por toda la ciudad. La comisión organizadora celebró una reunión de urgencia, mientras que los parlamentarios se dirigieron al Gobierno Civil. A primeras horas de la tarde se hizo pública una nota oficial del Gobierno Civil, cuya veracidad es puesta en duda por los diversos partidos y organizaciones, sindicales.
La nota del Gobierno Civil afirmaba: «Numerosos grupos de manifestantes, sobre todo al final de la manifestación, se fueron concentrando ante dicho edificio oficial, comenzando a lanzar contra su fachada objetos diversos, para terminar apedreándola con gran intensidad y produciéndose rotura de cristales y lunas. En tal momento se dio orden de despejar el gran número de concentrados ante dicho edificio, lo que se efectuó seguidamente por las fuerzas de orden público. En el punto indicado se produjo la colisión de los manifestantes con las fuerzas de la Policía Armada, que fueron atacadas con piedras, de las que quedó literalmente sembrada la calzada. Un pelotón de las fuerzas de orden público fue acorralado, y agotados sus elementos antidisturbios se vio precisado a hacer uso de sus armas cortas. Para intervenir en las investigaciones que se llevan a cabo para esclarecer los incidentes, llegó ayer a Málaga el subdirector general de Seguridad, José Sáinz.»
Nada se aclaró de aquella muerte. Sólo que un andaluz perdió la vida, víctima de un crimen de estado. De un estado que trató de silenciar su voz, la de tantos andaluces, la de Andalucía entera...






