viernes, julio 10
Marcador de Ocasos
lunes, febrero 28
Orígenes de la Arbonaida
martes, diciembre 14
Y de pronto no estaba
Y de pronto no estaba
el pájaro en la rama
y de pronto no estaba
el árbol en silencio
pero de pronto el viento
la tarde esta en mis hombros
y de pronto yo solo
un pájaro en el viento
me trae tu recuerdo
Ay recuerdo
un pájaro en el viento
me trae tu recuerdo
y creyendo estar solo
de pronto yo miraba
con la luz de tus ojos
sábado, diciembre 4
Llegará un día...
«Llegará un día en que tendremos que lamentar no haber sido más libres, más fuertes y más enamorados. Cuando no quede nada que defender. Cuando sólo las estatuas de sal anden entre las ruinas de lo que fuimos.
Hoy, 20 años después de aquel invierno de 1973, cuando lleno de pasión escribí y canté la Verdiblanca, me encuentra otra vez con mi pueblo, con las viejas heridas de siempre, con su collar de corazones rotos, de horizontes perdidos sin golondrinas ni balcones.
Hoy 20 años después, han desertado las estrellas de los sueños. Y la aventura de vivir y la utopía anida en las prisiones de la soledad. Hemos perdido el espíritu cívico, la solidaridad y la vergüenza. Estamos corrompidos por la crueldad, el egoísmo y el silencio. No tenemos capacidad de reacción y contentos con nuestros señores, somos una bicoca para el poder de turno. Años servidores.
Incapaces de interpretar los signos, con sus viejos, aburridos y arcaicos discursos, los partidos políticos ignoran las claves esenciales de la vida, la convivencia, el porque de las olas, la armonía y el orden de la Naturaleza. Y nos conducen al abismo de la desesperación y la apatía, como van las ballenas suicidas a las playas de la destrucción.
Hoy como decía aquella vieja jornalera de los Corrales “Hoy mi niño, hay de tó pa’ la boca, pero falta alegría”.
Nos hemos acostumbrados a convivir con la mentira, la manipulación y la hipocresía. A justificarnos con ellas en nombre de la supervivencia. Hemos perdido voluntariamente las alas de la libertad ignorando que tras el miedo de vivir, el egoísmo, la indiferencia, la intolerancia, la bestia negra del fascismo nos espera.
Algo va a cambiar muy pronto. Algo va a reventar antes de que encontremos la razón de tantísima soledad, el sentido final de la belleza que buscamos, la estrella perdida. Por eso ha llegado el momento de recuperar el protagonismo de nuestras vidas. Nuestro propio destino, los sentidos del arte, la emoción y la valentía. Porque un ser humano es, como una nación y un corazón es como un universo y todos juntos debemos ser un pueblo. Tenemos que ser un pueblo.
Hay que terminar pronto con esa puta del Sur, la que devora a sus hijos como Saturno. La del paro, la droga, la ignorancia, la humillación y el conformismo. Y devolverle su memoria de luces, su magia primitiva y oculta. La grandeza de su instituto. Y recordarle que llegará un día en que tendremos que lamentar no haber sido más libres, más fuertes y más enamorados. Cuando no quede nada que defender. Cuando sólo las estatuas de sal anden entre las ruinas de lo que fuimos.
Por eso hoy, mientras espero vigilante en el horizonte a que lleguen los bárbaros que acaben pronto con este tiempo narcotizado, enseño los dientes y muerdo los cuchillos de la utopía,. Y pongo alas a mi corazón por el cielo radical y luminoso del futuro. Para luchar contra el pasado y sus símbolos. Contra su expresión y su cultura con la fuerza telúrica de la noche y el extraño poder del amor que hace girar el mundo.
Por eso yo levanto la bandera de mi pueblo. Por eso yo pronuncio el nombre hermoso de mi tierra. Y espero y deseo que las nuevas generaciones, con el poder que da la vida, recuperen los ritmos, la emoción, el arte y el firmamento. Y los arrojen contra este mundo que se derrumba y desaparecen en propio fracaso y en la memoria de los tiempos para siempre.
El pasado ya no existe. Hablemos sólo de su cadáver.
viernes, diciembre 4
Andalucía, 4 de Diciembre

«Tensión en Málaga por la muerte del joven manifestante
Partidos, centrales y ciudadanos responsabilizan al presidente de la Diputación
Una fotografía de Manuel José García Caparrós, malagueño, de diecinueve (*) años, rodeada de velas y claveles rojos, sirve hoy en el pavimento de la Alameda Colón para señalar el lugar que encontró su muerte el día, en que Andalucía y Galicia se echaron a la calle para pedir su autonomía. Un millón cuatrocientas mil personas, aproximadamente, se habían dado cita en las calles de las capitales de las dos regiones para, en un ambiente de alegría y exaltación, solicitar sus estatutos. Las provocaciones de la extrema derecha no consiguieron romper el orden de las concentraciones, pero los sucesos de Málaga dieron esa nota triste.»
EL PAÍS - 06-12-1977
(*) El texto mencionaba diecinueve años, pero la edad correcta era dieciocho años
El Homenaje en la Alameda
Numerosos impactos de bala señalan el lugar exacto donde cayó muerto el joven Manuel José García Caparrós aquel domingo, junto a los muros del antiguo edificio del periódico Sur, en la Alameda de Colón, de Málaga. En ese punto, una foto de la víctima, velas encendidas y claveles rojos sirven hoy de lugar de concentración. Allí acuden numerosos malagueños para ofrecer su pésame y rendir homenaje al compañero caído por la causa de la autonomía andaluza.
La Chispa de la Provocación
Parlamentarios, partidos políticos, sindicatos y ciudadanos en general coincidieron en señalar que la tensión inicial fue encendida por la actitud del presidente de la Diputación, Francisco Cabeza López. Este se negó categóricamente a que la bandera andaluza ondeara junto a la nacional en la sede del organismo provincial.
A pesar de esta postura, que fue catalogada por las organizaciones como una auténtica provocación, la manifestación pro autonomía, con más de 150.000 personas, pasó frente a la Diputación sin mayores incidentes. El edificio, en cuyo balcón solo ondeaba la bandera nacional, estaba custodiado por efectivos antidisturbios de la Policía Armada. Junto a ellos se encontraban varios militantes de extrema derecha, conocidos en Málaga por sus acciones violentas, portando banderas nacionales.
El Estallido
Los manifestantes, al pasar, pedían la dimisión del presidente, pero la mayoría siguió su camino. Sin embargo, algunos, especialmente quienes cerraban la marcha, se quedaron junto al edificio. Un joven escaló la fachada y colocó una bandera verdiblanca junto a la enseña nacional.
Tras este acto, comenzaron los enfrentamientos. Los agentes del orden cargaron con una violencia extrema, inusual en Málaga, contra los concentrados, que respondieron arrojando piedras contra los ventanales del edificio.

La Muerte de Manuel José García Caparrós
Mientras el grueso de la manifestación continuaba su recorrido hacia el Puente de las Américas, ignorando la gravedad de los enfrentamientos en la retaguardia, el acto finalizó con discursos cargados de entusiasmo, como el del diputado socialista Rafael Ballesteros, aclamados por la multitud. La manifestación, que se había desarrollado en un clima festivo y familiar, terminó con vivas a Andalucía y a la autonomía.
La ingente muchedumbre comenzó a dispersarse ordenadamente, pero al llegar al puente de Tetuán se encontraron con una auténtica batalla de dureza inigualable. Los botes de humo y las balas de goma fueron el inicio de una escalada que pronto dio paso a las balas de plomo, sembrando el caos.
Hubo carreras, caídas y atropellos de mujeres y niños. Los manifestantes arrojaban piedras, llegando a rodear a un pelotón de policías. Este grupo de agentes, según la nota oficial del Gobierno Civil, hizo uso de sus armas reglamentarias. Fue en ese momento cuando cayó mortalmente herido Manuel José García Caparrós, trabajador de una fábrica de cervezas y militante de Comisiones Obreras. Fue recogido por compañeros y trasladado a la residencia sanitaria de la Seguridad Social, donde ingresó cadáver.
NOTA DE CONTEXTO: El autor del disparo mortal nunca fue juzgado ni condenado, manteniendo el crimen en la impunidad. Sin embargo, en el ámbito de las filtraciones de la época y las conjeturas periodísticas, se ha señalado al cabo de la Policía Armada Miguel Pastor como el presunto responsable, un nombre cuya confirmación oficial sigue pendiente de la desclasificación total de los archivos del Congreso de los Diputados.
La Versión Oficial Cuestionada
La noticia de la muerte de Manuel José se propagó rápidamente. La comisión organizadora se reunió de urgencia, y los parlamentarios acudieron al Gobierno Civil. A primeras horas de la tarde, se hizo pública una nota oficial cuya veracidad fue puesta en duda por los partidos y organizaciones sindicales.
La nota del Gobierno Civil afirmaba que "numerosos grupos de manifestantes, sobre todo al final de la manifestación, se fueron concentrando ante dicho edificio oficial, comenzando a lanzar contra su fachada objetos diversos, para terminar apedreándola con gran intensidad y produciéndose rotura de cristales y lunas". La versión continúa señalando que, al darse la orden de desalojo, se produjo una colisión donde los manifestantes atacaron a la Policía Armada con piedras, acorralando a un pelotón. Dicho pelotón, "agotados sus elementos antidisturbios se vio precisado a hacer uso de sus armas cortas". Para intervenir en las investigaciones, el subdirector general de Seguridad, José Sáinz, llegó a Málaga al día siguiente.


