Hoy suena en La Arbonaida la Danza Ritual del Fuego, es una pieza que forma parte del Ballet en un acto El Amor Brujo (Escenas Gitanas de Andalucía) de Manuel de Falla.
En 1915 compuso Manuel de Falla, a petición de Pastora Imperio, esta obra que incluía recitados y diálogos y que, no llegó a cuajar en el público. A decir de los entendidos porque era muy discutible en cuanto a calidad. Falla inició entonces su versión de ballet, que sería estrenada en París en 1925, protagonizada por La Argentina y que quedaría como versión definitiva.
Esta obra, como casi toda la de Falla rezuma las armonías y los ritmos andaluces, por los que Falla se sentía fascinado. Escribió Juan Ramón Jiménez refiriéndose a Falla: "Se fue a Granada por silencio y tiempo, y Granada le sobredió armonía y eternidad". Y aquí estuvo hasta que una guerra sin sentido y la muerte de Lorca lo exiliaron, como a tantos, con el corazón roto.
Manuel de Falla fue una persona peculiar. No penséis, leyendo esto que era introvertido y "raro". No. Él era amigo de sus amigos, que los tuvo y buenos: García Lorca, Maurice Ravel, Igor Strawinski, Ernesto y Rodolfo Halffter, Valentín Ruiz Aznar, Gerardo Diego, Zuloaga... Sin embargo Don Manuel era una persona muy particular: extremadamente religioso y a la vez muy supersticioso, no se le conoció pareja alguna, era tímido, sensible, serio, enfermizo (tuvo tuberculosis, anemia y artritis), hipocondriaco (sus manos sangraban de tanto lavarlas y su piano lo limpiaba con alcohol), se tomaba la temperatura varias veces al día, era espartano en el vivir y en el vestir, ayunaba y odiaba el dinero. A medio camino entre la genialidad y la locura.
En 1915 compuso Manuel de Falla, a petición de Pastora Imperio, esta obra que incluía recitados y diálogos y que, no llegó a cuajar en el público. A decir de los entendidos porque era muy discutible en cuanto a calidad. Falla inició entonces su versión de ballet, que sería estrenada en París en 1925, protagonizada por La Argentina y que quedaría como versión definitiva.
Esta obra, como casi toda la de Falla rezuma las armonías y los ritmos andaluces, por los que Falla se sentía fascinado. Escribió Juan Ramón Jiménez refiriéndose a Falla: "Se fue a Granada por silencio y tiempo, y Granada le sobredió armonía y eternidad". Y aquí estuvo hasta que una guerra sin sentido y la muerte de Lorca lo exiliaron, como a tantos, con el corazón roto.
Manuel de Falla fue una persona peculiar. No penséis, leyendo esto que era introvertido y "raro". No. Él era amigo de sus amigos, que los tuvo y buenos: García Lorca, Maurice Ravel, Igor Strawinski, Ernesto y Rodolfo Halffter, Valentín Ruiz Aznar, Gerardo Diego, Zuloaga... Sin embargo Don Manuel era una persona muy particular: extremadamente religioso y a la vez muy supersticioso, no se le conoció pareja alguna, era tímido, sensible, serio, enfermizo (tuvo tuberculosis, anemia y artritis), hipocondriaco (sus manos sangraban de tanto lavarlas y su piano lo limpiaba con alcohol), se tomaba la temperatura varias veces al día, era espartano en el vivir y en el vestir, ayunaba y odiaba el dinero. A medio camino entre la genialidad y la locura.
Podéis oir y ver esta Danza Ritual del Fuego aquí.
Fotografía: Noche de Fuego
Autor: Landahlauts