Desgraciadamente son muchas la ocasiones en que buscamos la belleza sólo en aquello que nos sobrecoge por sus dimensiones. En aquello que, además de hermoso, es grande.
No reparamos en que, fijándonos con atención,
podemos encontrar la belleza en cualquier lugar. Sólo que para descubrirla hace falta bajar de nuestro pedestal, agacharnos, tener paciencia y prestar mucha atención a lo que nos rodea..
Entonces y sólo entonces, nos daremos cuenta de que lo bello puede estar ahí mismo,
sólo hace falta buscar a la altura y al nivel adecuado, prestando atención y, sobre todo...
sabiendo mirar en el interior, donde radica la verdadera belleza de lo que nos rodea.
Ella no lo sabe, pero la llaman Kallima paralekta y, cuando tiene las alas cerradas, imita una hoja muerta de roble.
Acabó el verano, entró el otoño...tiempo de hojas muertas.
Acabó el verano, entró el otoño...tiempo de hojas muertas.
Fotografías: Fotografías diversas de una Kallima paralekta
Landahlauts

