Mientras esto ocurre en Francia, aquí, gracias a las Clases Magistrales que en su momento nos dieron los Tomás de Torquemada o los Jiménez de Cisneros, no nos andamos con tantos miramientos ni diplomacias. Nuestra forma de proceder es radicalmente distinta. Estudiándola con detenimiento podríamos establecer dos escuelas o tendencias a la hora de resolver conflictos del tipo "mi jefe no me paga" o "mi jefe me despide". A saber:
La Escuela Disyuntiva: Ofrece posibilidades de una salida airosa a la parte empresarial, siempre y cuando se acceda completamente a las reivindicaciones de los trabajadores. Hay quien la considera débil y poco efectiva:
Y una segunda escuela, que sería la Escuela del "Aquí te pillo, aquí te mato". No admite negociaciones, ni da opciones, ni salidas airosas... ni paparruchas de esas. Tiene el inconveniente de que daña el medio ambiente y es favorecedora del cambio climático. Además hay quien asegura que, a largo plazo, podría tener efectos perniciosos sobre el tejido empresarial del país:
Somos así: gente sencilla y directa. Sin dobleces. Incluso para resolver los problemas. Esas bobadas de retener en la oficina al jefe, hasta que acceda a nuestros propósitos, las dejamos para las nenazas del norte.
Fotografía -1-: Disyuntiva
Fotografía -2-: Barbacoa empresarial
Autor: Landahlauts
