viernes, enero 18

Wa lā gāliba illā-llāh

وَ لا غَالِبَ الا الله
وَ لا غَالِبَ الا الله

Este es un fragmento de yesería de la Sala de Dos Hermanas, situada en el Palacio de los Leones (llamado en época nazarí al-Riyāḍ al-Sa' īd - el Jardín Feliz). En él aparece en cursiva andalusí una frase omnipresente en la Alhambra de Granada. Se transcribe como "Wa lā gāliba illā-llāh" (وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه). Se podría traducir como No hay vencedor sino Dios (también como Sólo Dios es Vencedor o No hay más vencedor que Al-lāh).

Según diversas fuentes andalusíes el lema figuraba en la bandera blanca que portaba el tercer califa almohade, Ya'qūb al-Manṣūr, en la batalla de Alarcos (1195). Con el tiempo fue convertida por Muḥammad Ibn al_Aḥmar (Muḥammad I - el Rey Alhamar) en emblema de la dinastía nazarí. Así, después de la victoria de los ejércitos granadinos sobre las tropas castellanas en la batalla de Arjona (mayo de 1238), Muḥammad I entró triunfal por la Puerta de Elvira en Granada. Los granadinos lo recibieron con vítores Bienvenido el vencedor por la gracia de Dios, a lo que él respondió No hay vencedor sino Dios. Quería mostrar, con sus palabras, que todo lo ocurrido (bueno o malo) era por designio y voluntad de Al-lāh. Y que, por ello, la gloria por la victoria no le pertenecía, era la voluntad de Dios, a la que se sometía.

Hay una segunda versión sobre el origen Wa lā gāliba illā-llāh, según Lafuente Alcántara: el lema que mostraba el escudo nazarí era reverenciado como invención divina, atribuyéndole la victoria de Alarcos. En la víspera de la batalla, tan desgraciada para los cristianos, «apareció en los espacios un ángel montado en un caballo blanco, tremolando una bandera», y en ella figuraba la leyenda, que sería adoptada después como emblema por los musulmanes granadinos (op. cit., tomo 3º, pág. 133).

Sea cual fuere su verdadero origen, el Rey Alhamar, como fundador de la dinastía Nazarí, tomó esta frase y la integró en el escudo de la familia real. Es el más antiguo de los escudos del Reino y Ciudad de Granada: en campo rojo, está cruzado desde su parte superior derecha a la inferior izquierda por una banda de oro, sostenida en sus extremos en sus fauces abiertas por dos dragones naturales, portando también en oro la inscripción: (وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه )

Como curiosidad, para los lectores de Argentina: En el alicatado del Metro de Buenos Aires, en la estación Independencia de la línea C, aparece un friso con esta frase.

3 comentarios:

Genín dijo...

Es curioso...
¿Te imaginas que en nuestras casas pintáramos frases por las paredes?
¿Y por que no?
En fin, cosas de las distintas culturas que tanto enriquecen...
Salud

Mingo Ramos dijo...

Qué cosas más bellas tiene nuestro pasado ... y ahora se me antojan exóticas, lejanas, curiosas ... En fin, gracias por estos granitos de cultura.

sulaco dijo...

Y después llegaron los ateos y la frase perdió todo el sentido ...