lunes, julio 5

Blas Infante Pérez de Vargas

Estatua a Blas Infante Pérez de Vargas
Hoy, 5 de Julio de 2010, hace 125 años que nació en Casares (en plena Serranía de Ronda) Blas Infante Pérez de Vargas, el Padre de la Patria Andaluza.

Sirvan sus palabras, aún hoy dolorosamente vigentes, como homenaje a su memoria:

«He visto entregada esta tierra a aventureros de la política, a advenedizos que hacen de ella asiento de su cretina vanidad y base de su mezquino interés. Los que hacen de la política una profesión exclusiva y excluyente (como una propiedad) suelen hablar de conflictos entre ideas y realidades. La diferencia entre ellos y nosotros es esta: para ellos, las realidades de un país son los intereses creados; para nosotros, las realidades de un país son los dolores creados por esos intereses.»




Autor: Landahlauts

8 comentarios:

Lisístrata dijo...

Larga vida en nuestra Memoria Colectiva!

Más claro, agua dijo...

Incalificable la publicidad del PP en el suplemento especial del Grupo Joly...

No_Name dijo...

Anónimo: noto por tus palabras que eres un profundo conocedor de la obra de Blas Infante. ¡Enhorabuena!

Provincianismo.... ¡qué cosas!

pon dijo...

125 años, y seguimos igual. Qué tristeza.

VALLINA dijo...

"La rebeldia ante lo injusto es una de las más altas virtudes" Que poco caso le hacemos, y que poco le conocemos. Saludos

Food and Drugs dijo...

No hay duda, España cae mal, y no sólo a los árbitros.
Y yo, que creo que de ese tipo de chusma que se aprovecha de la gente humilde, la hay a todos los niveles en que se subparcelen las provincias, regiones, naciones, continentes y planetas jovianos...
En fin, no me atrevería a poner parches a alguien como el sr. Infante, pero España es España, no Aznarlandia.
Saludos

Anónimo dijo...

¡Viva Andalucía Libre y Socialista!

Manuel Santaella dijo...

Ahora que Blas Infante recorre de nuevo Andalucía quizá es hora de recordar a otros andaluces y perdona Landa mi atrevimiento

La patria es un sentimiento del que suelen jactarse los señoritos. Cuando llegan los trances, los señoritos la invocan y la venden. El pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera.
(Antonio Machado)

Muchos años atrás, ante el pelotón de fusilamiento, el ginecólogo Cayetano Bolívar, repasó su vida en décimas de segundo, recordando a los suyos, a su esposa, a sus hijos, a sus camaradas del Partido, a todos los trabajadores españoles. Seguro que tampoco olvidó a sus enemigos, los enemigos de la clase obrera, que se disponían a arrancarle el alma a tiros, aquel día del verano de 1939. El único delito cometido por Cayetano Bolívar Escribano, fue la defensa insobornable de los intereses y de las luchas del proletariado español.
Nació en Frailes (Jaén) en 1897. Otras fuentes señalan el también pueblo jiennense de Mancha Real cómo lugar de nacimiento de Bolívar. Cayetano estudió medicina en la Universidad de Granada, eligiendo la especialidad de ginecología. Allí, en un hospital de la ciudad, conoció a la enfermera almeriense Piedad Vicente, con la que se casaría posteriormente.
Instalado en Málaga, se dedicó a ejercer su profesión, atendiendo las necesidades de las barriadas populares del Perchel, El Bulto o La Trinidad. Elegido diputado, Cayetano Bolívar fue el primer diputado comunista de la historia de nuestro país

Cuando las tropas fascistas se acercaban a la capital del Santo Reino , Bolívar huyó en coche por la carretera de Granada, pero ya era demasiado tarde. Capturado en Baza, fue llevado a la cárcel granadina. En Granada, en su cementerio municipal, que descansa sobre el Cerro de la Sabika, justo encima de la Alhambra; murió Cayetano Bolívar Escribano el 4 de julio del 39. La guerra civil ya había concluido. Francisco Franco era ya el amo de los destinos de España. El día que lo iban a matar, Cayetano Bolívar, revolucionario andaluz, supuesto descendiente del Libertador de América , médico del pueblo, sintió el aliento fétido de la Granada negra. La misma ciudad, la maldita y bendita ciudad, donde había estudiado, donde había encontrado el amor de Piedad, el terruño donde la muerte lo encontró a él. Sólo tenía 42 años. Pagó caro el atrevimiento, la osadía, el desafío a unas castas y unas élites, a un monstruo fatal que, hoy, casi setenta años después, todavía nos ahoga.

*La mayor parte de los datos de este post están sacados del espléndido ensayo Cayetano Bolívar. Su trayectoria política , publicado por la historiadora Encarnación Barranquero Texeira, en la Colección Biblioteca Popular Malagueña , del Servicio de Publicaciones de la Diputación de Málaga.