martes, noviembre 3

Tocado y... hundido

Muro de Piedra

A modo de aclaración previa: Esta entrada no es un "¡mira que ocurrente es mi niño!" o, al menos, no es sólo eso. Es también una petición de ayuda...

A mediados de agosto pasado mi hijo de cuatro años, S., comenzó a comerse las uñas. Es una costumbre que jamás he tenido y, quizás por eso, me resulta incomprensible. Al principio le regañábamos sin darle demasiada importancia, hasta que nos dimos cuenta de que aquella manía, no sólo no remitía, sino que iba a más. Nos recomendaron aplicarle en las uñas una laca que venden en las farmacias y que, por su sabor desagradable,  evita que los niños se metan el dedo en la boca. ¿Sabor desagradable? puede que sí, pero al puñetero niño, le gustaba.

El problema no sólo no remitió, sino que fue a más, llegando incluso a hacerse heridas en los dedos. Pregunté al pediatra y me dijo irónicamente, que si me enteraba de alguna solución eficaz se la dijera para aplicársela a su hija de 11 años...

Una calurosa mañana de agosto creí haber encontrado una solución relativamente civilizada: obligaría al niño a llevar guantes de lana (sí, ya... por eso he escrito "relativamente"). Pensé que, al llevar los dedos cubiertos, las uñas quedarían inaccesibles. Además, la sensación que podía tener de sentirse un poco ridículo llevando guantes en un mes en que nadie los lleva, también podría motivarlo: no te las comes... te quito los guantes.

Sí, lo hice. Comencé a ponerle al niño guantes de lana en el caluroso verano andaluz, con 40º C. Y no sólo eso, le comenté que llevaba guantes porque se comía las uñas y la gente lo miraría y diría: "mira, ese niño lleva guantes porque se come las uñas" (para motivarlo a no hacerlo, obviamente). Recuerdo haber ido al "Carrefú", con S. y sus manos enguantadas. Él no parecía sentirse muy ridículo, pero yo sí. A la mañana siguiente seguía yo dándole vueltas a la eficacia de los dichosos guantes. Instantes después de haberse levantado y desayunar, S. me preguntó:

S.: Papá, hoy no me has puesto los guantes.
Landahlauts: No.
S.: ¿Por qué? Pónmelos que me gusta llevar guantes como los porteros de fútbol...

¿A-2?
Tocado… y hundido: Eché los guantes a lavar y… hasta hoy. Y S. sigue disfrutando de su extraño complemento alimenticio rico en queratina y, sin saberlo, sigue haciéndome sentir impotente por no poder evitarlo.

¿Alguna sugerencia?

Fotografía: Muro de Piedra
Autor: Landahlauts

18 comentarios:

Lukas ThyWalls dijo...

Bufff...

Yo pensando en como quitarle la manía, pienso yo que más que el como, faltaría saber el por qué... ¿Algún tipo de Estrés? ¿Hiperactividad?
Y también es que algunos médicos es que son para darles un premio...

Yo conocí a una chica, ya tenía 18, que se mordía las uñas, y el novio le consiguió controlar esto con un acuerdo: Yo no fumo si tu no te muerdes las uñas. Y funcionó.
Pues algo así, tal vez. Y tal vez así mientras puedes ver de donde viene la historia.

Armate de paciencia, y suerte!

Fiebre dijo...

Sigo mordiéndome las uñas (en plan selectivo, claro), sólo las que ´desentonan´ de mi estatus de rubia. Tengo 42 tacos, Land. Este comentario me cuesta.
He pasado 50 mil pruebas psicológicas y en algunas reventé el "preguntador"...Y seguían gustándome mis uñas...

Te juro que si pensara en alguna disfunción psicológica o similar te lo diría, y si no quisira hacerme notar tengo tu mail y lo trataríamos largo y tendido.
¡Ay querido! Lo de comerse las uñas...aunque todos los picólogos infantiles te digan X, le puedes rebatir Z.

Es la cosa más extraña del mundo. Y sí...tb te aseguro que tus retoños, si los agobiais, le pueden coger el "puntito" al esmalte ese amargo. Pues a mí tampoco me sabía tan malo, la verdad...Se pasaron dándome palos.

Mmmmm Es de las pocas cosas que como no hacen daño a nadie, nada más que al que lo realiza, es menester decirle una vez ¡qué manos más feas tienes!..y dejar que la naturaleza siga su curso...

madreselva dijo...

conocí a una mamá de 30 años se chupaba el dedo gordo de su mano, era médica, y estaba esperando un bebé.
(de hecho se escondía para que no la viese su hija mayor, que ya tenía 2 años)
Si todo fuese un tris, la vida sería más que maravillosa. Y Freud y Lacan, y todos ellos unos delirantes o qué...?¿

También me han dicho que en Francia, Lacan, no está en el sitio de Ciencias, sino en Literatura..?¿?

Soy muy respetuosa de los signos, que se presentan, y entender qué quieren decir.
(no es obligación de hecho, es una elección)

los médicos no saben demasiado de estas cosas, porque no es de su competencia, Land, ellos de falanges que le está faltando al niño por algo, puede ser, pero no de hábitos y malentendidos... es un ciudadano común en esos casos.

Luz de Gas RadioBlog dijo...

A m se le ha ido quitando, simplemente diciédoselo cuando lo hacía, es qeu algunas veces lo hacen y no se dan ni cuenta

ana dijo...

Este verano nos empeñamos en quitarle la manía a mi sobrino de 4 años. Si le íbamos diciendo cada vez: no te muerdas las uñas, se las mordía mucho más. Razonarlo tampoco servía, animarlo a que fuera capaz de dejarse 'un trocito blanco' (que le creciera un poco) duró hasta que se vió ese trocito y procedió a eliminarlo a bocaos. La laca de uñas que dices también le gustaba. Empezó a funcionar que, como sin echarle cuenta, le apartáramos la mano de la boca, pero lo que fue definitivo fue frotarle una guindilla por las uñas. Mano de santo.
Eso sí, no sirve siempre. A su madre también se lo hicimos de pequeña y todavía se las muerde. Y es que como dicen, el que tiene un vicio, si no se mea en la puerta, se mea en el quicio ;)

Besines.

Novicia Dalila dijo...

Ni idea Landa.
Creo que de pequeños casi todos nos hemos comido las uñas, pero la mayoría de una manera "racional" (sin llegar a los dedos y sin hacernos sangre). Sin embargo, había otros que iban a más (me temo que S. será de estos) y que incluso ahora, de mayores, siguen con la misma manía y llevan las uñas por la mitad de los dedos...
No tengo ni idea de como ayudarte. No conozco personalmente ningún caso igual.
Si fuera niña, igual de mayor se podría poner uñas postizas, porque esa manía suya, tarde o temprano será un inconveniente para su estética, incluso para su seguridad (sé que las uñas cortísimas pueden producir inseguridad a la hora de relacionarse, por antiestéticas), pero siendo niño...
¡¡¡Que se haga portero ¡¡¡ :D:D:D

Un beso y suerte

Efter dijo...

Yo había escuchado que algunas abuelas frotan una pastilla de jabón contra las uñas para que los nietos no se las muerdan, pero si le gusta la laca ésa, no creo que le importe el sabor a jabón. Lo de la guindilla que comenta Ana podría ser muy efectivo :D

Merce dijo...

El que con niños se acuesta...
Qué fácil es que nos den unas pocas vueltas...

Yo sé el caso de una niña que tenía la manía de chuparse el dedo hasta tal punto que empezó a deformarse la boca. Lo intentaron todo y nada, hasta que se les ocurrió la idea de enseñarles fotos (muy desagradables) de bocas deformadas, y dientes horribles, dedos torcidos... ya no sé lo chupa.

Saludos, Landa.

Lourdes dijo...

Pues yo recuerdo que me comía las uñas de pequeña. Me hacía hasta sangre algunas veces, es cierto.
Pero luego no sé cómo ni por qué dejé de hacerlo.
Y mis padres no tuvieron que inventar ninguna solución para que yo dejase de hacerlo.
Creo que fui yo la que decidió no volver a mordérmelas.
Así que, lo siento, pero no puedo darte una solución.


Besos!

Sintagma in Blue dijo...

Esto parece el confesionario de GH o Alcohólicos Anónimos. Allá voy... Soy Sintagma in Blue y confieso que yo también me las mordí durante años. A los 17 años fui a un viaje de fin de curso y me lo pasé tan bien y tan distraida (dicoteca a tope) que se me olvidó mordérmelas esos días y vi que me habían crecido y eran chulas y dejé de hacerlo. Pensé, si he aguantado una semana, puedo aguantar más. Es algo que decide uno mismo, no los demás. Yo creo que tampoco es cuestión de obsesionarse mucho, cuando más les dices a los niños que no hagan algo, peor.

pon dijo...

Ajo. Frótale con un diente de ajo el filo las puntas de los dedos, el filo de las uñas bien frotadito cada dos por tres. Es que no solo es el mordese las uñas, también es toquetearse la boca el quid de la cuestión. Yo a mi hija mayor le apliqué el ajo y fue mano de santo, y a la pequeña con decirle que se le iban a poner las manos feísimas, lo dejó.
Entrale por lo de.....los porteros de fútbol les miran las uñas y si las tienen comidas, no les dejan jugar........o algo así, por donde le interesa más.

Yago dijo...

Pero cuidado con el ajo, que no toque la piel! El ajo crudo si lo dejas contra la piel la quema, pero que la quema que la deja negra, vamos.

MM de planetamurciano.com dijo...

Lo de echar guindilla, como dicen por ahí arriba, ya me parece nivel Guantanamo.
Ke difícil eso de educar...

Food and Drugs dijo...

Yo he sido toda mi vida un gran devorador de uñas e incluso de pellejos, haciéndome verdaderas carnicerías en los dedos.
No eran los nervios sino el aburrimiento lo que me provocaba este síndrome.
Tengo en cualquier caso una teoría al respecto, aunque me parece un poco exagerada: Si el niño se come a sí mismo, es por que se gusta, así que para su autoestima cojonudo.
Bromas aparte, y siento decírtelo Landa, los niños que hemos padecido estas manías somos hijos de padres cuya influencia, en cuanto que modelo y ejemplo a seguir, ejerce un gran peso.
Habrás de admitir lo poco malo a cambio de lo mucho bueno que te pueda reportar esa situación.
Saludos y un abrazo.

Suntzu dijo...

Yo no te puedo sugerir nada, porque me las como desde siempre. No sé por qué, es un impulso, un tic.
Ahora, el niño, sembrao.:)

Alba dijo...

Yo me las he mordido toda la vida, y la única manera de dejarlo fue ponérmelas postizas (hace tan solo unos meses) porque cuando creció la mía y me las quite, ya no es tan interesante morderlas, porque están largas y a mi lo que me ponía nerviosa era cuando estaban cortas y notaba un piquito y tenia que morderlo. Ha sido la única forma en que he conseguido dejar de hacerlo. He oído que funciona bien lo del ajo, pero a mi solo me ha funcionado lo que te he contado.
Suerte y nos contarás.

Un beso

El buzon de mi casa dijo...

Porque no pruebas a poner al niño en manos de un profesional de la conducta, un Logopeda o algo así.

;)

Landahlauts dijo...

Vaya, pues quisera daros las gracias a todas/os por vuestros consejos, experiencias y comentarios. Lo del picante me parece excesivo, quizás el ajo... aunque a S. le gustan las tostadas con aceite de oliva y ajo...

Hay algo que no me había planteado y que me ha puesto aún más "en guardia" sobre este asunto: la idea apuntada por algunos/as de que no sea un problema en sí, sino síntoma de otro problema... Eso hace que me lo tome con más interés aún.

Ya os contaré como va todo. Gracias!