miércoles, noviembre 1

Nearer, my God, to Thee

Hoy suena en La Arbonaida "Nearer, my God, to Thee". Cuenta la leyenda que, en los momentos finales del RMS Titanic, los ochos miembros de su orquesta, dirigidos por Wallace Hartley interpretaron este himno. Al principio lo interpretaron en el salón de primera clase, en un intento de aparentar normalidad. Posteriormente, en la cubierta de popa, mientras la gente esperaba impaciente para subir en alguno de los botes, en un último intento de salvar su vida. La Wallace Hartley Band no dejó de sonar en ningún momento, ni siquiera cuando era seguro que el buque se hundiría. Ningún músico sobrevivió al naufragio. La podéis ver y oir aquí.
La música ayudando a morir.

7 comentarios:

SalidaDeEmergencia dijo...

La música lleva siglos "ayudando" a morir, chaval. Recuerda los tambores en las ejecuciones, o la música en las batallas, o Eurovisión. :)

LOLA GRACIA dijo...

Se me ponen los pelos de punta al recordar la escena de la película. La música, creo, escribía la historia del Titanic, de sus viajeros y tripulantes con gloria, con majestad. Es impresionante saber que ningún m-úsico sobrevivió

SalidaDeEmergencia dijo...

¿Has visto la exposición del Titanic?

Scemo di legno dijo...

O Pimpinela.

Landahlauts dijo...

Es cierto lo que dices, SDE.

Lola, es una leyenda. De todos modos una leyenda bonita. Y la escena de la película la recoge perfectamente.

A SDE: Sí, la vi ayer. Te la recomiendo.

A SDL:
Pimpinela no ayuda a morir, provoca la muerte por sobredosis de mal gusto.

Landahlauts dijo...

Lola:
Te contaré algo que no puse en el post y que me impresionó.
El único cuerpo que se rescatotó de los músicos fue el del director de la Banda, Wallace Hartley. Fue enterrado con honores y hay monumentos en su ciudad recordándolo.
Sin embargo, la compañía propietaria del buque reclamó a la viuda el importe del uniforme que llevaba al morir... por no devolverlo.

Landahlauts dijo...

Se rescató, quise decir, no se rescatotó. :)