lunes, septiembre 11

El coste de la vida

Las diferencias entre precios y salarios en las distintas partes del mundo son de sobra conocidas. Sin embargo, el banco suizo UBS ha decidido, en su último informe "Precios y Salarios", poner cifras a las desigualdades. Algo tan común como comprar un Big Mac se convierte en testigo de las diferencias: un ciudadano de Nueva York o Londres necesitará unos 15 minutos de trabajo para permitírselo; el que viva en Bogotá o Yakarta, deberá trabajar casi una hora y media para darse el capricho. En un mundo idealmente globalizado, donde los precios fuesen proporcionales a los salarios, comerse una hamburguesa en un establecimiento de comida rápida debería costarle a cada ciudadano las mismas horas de trabajo, independientemente del lugar donde lo realizara. Sin embargo, el panorama actual no deja opción para la igualdad, ni siquiera a la hora de comerse un Big Mac. Según el estudio "Precios y Salarios 2006", elaborado por la entidad financiera UBS, que opera en numerosas ciudades de todo el mundo, la media de minutos de esfuerzo que un trabajador necesita realizar para conseguir el dinero necesario para hacerse con una hamburguesa es de 35. Más de media hora de trabajo podría parecerle a muchos una cantidad de minutos excesiva para invertir las ganancias en un puñado de comida rápida. Sin embargo, la cifra les parecerá mucho más razonable que a un ciudadano de Yakarta, en Indonesia, que tendrá que trabajar 86 minutos para conseguir un Big Mac, o al habitante de la capital de México que tenga que utilizar 82 minutos de su jornada laboral para comer en un McDonalds. Frente a Bogotá -97 minutos-, Bucarest -69- o Lima -86-, se encuentran Miami, Nueva York o Zurich, donde son necesarios 12, 13 y 15 minutos de trabajo, respectivamente, para conseguir el ansiado tentempié. Por lo general, los madrileños y los barceloneses, las dos ciudades españolas incluidas en el estudio de UBS, podrán permitirse la hamburguesa, que sólo les restará lo equivalente a 19 y 21 minutos de su sueldo. El informe también incluye una clasificación de las 72 ciudades investigadas en función del nivel de vida, teniendo en cuenta tanto sueldos como precios. Madrid y Barcelona se encuentran en la parte media de la tabla, ocupando los puestos 31 y 28, respectivamente. El ránking, encabezado por Oslo, Londres y Copenhague, sitúa a la mayoría de las ciudades europeas en su parte superior, quedando la mayoría de los países de África, Asia o América del Sur en la parte inferior de la clasificación. Así, Kuala Lumpur cierra la lista como la ciudad donde la vida es más barata, muy cerca de las indias Bombay y Delhi, así como de Buenos Aires o Manila. Sin embargo, si nos basamos sólamente en el precio de una cesta de la compra estándar, el premio se lo llevan Tokio y Seúl, muy a pesar de sus habitantes, siendo sus carritos del súper los más caros con diferencia. Leído en El País

1 comentario:

Landahlauts dijo...

jejeje
No, es un Mc Donalds de Nueva Orleans... el Katrina, ya sabes.